“El filicidio genera una conmoción especial porque rompe uno de los vínculos más elementales de nuestra sociedad: aquel en el que un padre o una madre están llamados a proteger a sus hijos”, sostuvo la abogada penalista Candela Álamo.

El crimen de Ignacio, cometido por su padre, Oscar Mariano Sosa, quien después se quitó la vida, también fue motivo de debate en los pasillos de Tribunales. “Cuando quien debe ser el principal ámbito de protección se convierte en el autor de la muerte, el impacto social trasciende incluso la gravedad propia de cualquier homicidio”, sostuvo la abogada.

“El filicidio genera una conmoción social especialmente intensa porque representa una de las formas más graves de violencia homicida: no sólo se ataca la vida, sino que se quiebra el núcleo más elemental de protección, que es la familia”, sostuvo el abogado Gonzalo Ascárate.

“El mayor reproche aparece justamente en esa inversión de roles: quien tenía el deber de cuidar, proteger y garantizar la integridad del niño termina convirtiéndose en su agresor. Esa ruptura extrema del deber de protección explica, tanto desde el punto de vista jurídico como social, el impacto que estos hechos producen”, agregó el abogado.

El desconcierto de un vecino tras el filicidio y suicidio en Tucumán: “Nunca pensé que podía hacer algo así”

Cuando ocurren este tipo de crímenes, hasta los investigadores más experimentados sienten un impacto emocional. “Son hechos tan aberrantes que muchas veces se transforman en casos que nos motivan a realizar un trabajo todavía más minucioso para que los autores reciban una dura condena”, señaló un integrante de una fuerza de seguridad.

“Son causas que generan un enorme impacto social y es lógico que sea así por todo lo que significa un filicidio. Los expedientes se trabajan de la misma manera, pero se pone mucho énfasis en determinar por qué ocurrió”, sostuvo el fiscal Miguel Varela.

Cuáles son las condenas previstas

“En nuestro Código Penal, matar a un hijo encuadra en el delito de homicidio calificado por el vínculo. La sanción que la ley establece como regla para este tipo de delitos es la más severa de nuestro sistema: la prisión perpetua”, señaló el abogado Rodrigo Saab.

Pero también existen circunstancias que pueden atenuar la pena. Esto no implica justificar el crimen, sino graduar la respuesta penal de acuerdo con las particularidades de cada caso.

“La ley contempla lo que se denomina ‘circunstancias extraordinarias de atenuación’. Si se comprueba que el hecho ocurrió bajo una situación excepcional, como consecuencia de factores biológicos, psicológicos o un cuadro de anormalidad extrema, los jueces pueden considerar que existe un menor grado de reproche y aplicar una escala penal reducida”, explicó el profesional.

Los otros dos antecedentes

El caso de Ignacio es el tercer filicidio registrado en menos de un mes en el país. La trágica lista comenzó a escribirse el 21 de julio en Villa Gesell. Lucía Sosa llevó a su hija al hospital y aseguró que se había ahogado mientras tomaba la mamadera. La autopsia determinó que la pequeña había muerto por asfixia. Además, trascendió que la mujer había sido absuelta por la muerte de otra hija, ocurrida en 2018.

Por otra parte, el 16 de agosto, en un complejo de departamentos de Avellaneda, Estefanía Luján Espínola, integrante de la Policía Federal utilizó su arma reglamentaria para matar de dos balazos a su hija, de cinco meses, y luego se quitó la vida. La mujer atravesaba un fuerte conflicto intrafamiliar y mantenía disputas personales con el padre de la niña por dudas sobre la paternidad. Días antes, había enviado un mensaje de despedida a su sobrina.

“No me animaría a hablar técnicamente de un aumento del filicidio porque no existe una estadística nacional específica que permita sostenerlo. Sí advertimos una fuerte visibilización de casos recientes”, señaló Ascárate en una entrevista con LA GACETA.

Los expertos cuestionan que a nivel nacional no existan estadísticas específicas que permitan dimensionar este tipo de crímenes. “Es importante para entender dónde estamos parados”, dijo un funcionario judicial.

Sí existe un registro de “femicidios vinculados”, que contempla, entre otros casos, la muerte de niños a manos de personas que buscan vengarse de sus actuales o exparejas.

“Lo que sabemos es que la violencia contra los niños tiene un componente intrafamiliar muy importante y que sus víctimas se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. En estos hechos suelen confluir múltiples factores -violencia doméstica previa, conflictividad familiar, situaciones de crisis o determinadas problemáticas de salud mental-, pero sería un error buscar una explicación única. Cada filicidio tiene una dinámica particular que debe analizarse en concreto”, finalizó Ascárate.